Es un morboso, masoquista placer para mi leer a Stephen King después de tantos años. Más porque es un clásico que me falta, de la enorme lista de mis pendientes. Tengo muchos recuerdos de varias novelas de King, casi todas leídas por la curiosidad de ver en letras lo que veia en la pantalla. Creo que empecé con Cujo, luego con Zona muerta, Christine... Nunca pude con It, demasiado tenebrosa para un adolescente aprensivo. También me faltó Carrie y muchas otras de las míticas. Más recientemente, la añorada Dolores Claiborne, muy querida por mi por haber sido la que me lleve de cabecera a mi luna de miel... ya tu dirás si no son gratos recuerdos :-)
Creo que sería más apropiado leerlo en su idioma original, para apreciar aún más esas inquietantes figuras retóricas que abundan en cada párrafo de su maravillosamente retorcida prosa; pero, bueno, me lo pierdo porque sigo sin dominar el inglés... a lo mejor cuando sea grande.
Ya le di una saboreada a los primeros capítulos y, pues me está pegando por varias cosas. Estoy tratando de no pensar en la película de Kubrick y la interpretación de Jack Nicholson, nada sencillo, pero ayuda el que la vi hace décadas y me acuerdo apenas de las escenas más impactantes, y de la historia en general, aunque se me difuminan los detalles, lo que para el caso es una ventaja.
Lo de la contratación de Jack en el hotel no lo recuerdo, lo imagino, cual debe ser. Y no puedo evitar rememorar mi propia experiencia en mi primer trabajo... en la hoteleria. Me va a gustar el asunto, porque también trabajaba de noche y en aislamiento. Y hablando de aislamiento, pinta bien la descripción que empieza a hacer de los efectos en la conducta de estos largos periodos sin salir... como lo estamos viviendo en estos días ¿coincidencia... o destino? preguntaría un personaje de cierto cómico mexicano que no quiero mencionar. Y no se diga de los "arranques de mal genio" ¡Caray! Esto me va a pegar. Esperable de Stephen King.
Bueno, vamos a la lectura y platiquemos cuando se pueda.
Apenas acabo de terminar el capítulo 4 “En el país de las sombras”, y si, pian pianito pero con todas las ganas de aterrarnos. No cabe duda de que Stephen King sabe llevarnos a otras realidades y formas de ver el mundo.
ResponderEliminarLas experiencias chamánicas son un tema de lo que poco hablamos en nuestros entornos científicos y educados, cuando en otras culturas suelen estar muy arraigados y respetados. Recordé a mi maestro de Procesos psicológicos básicos que se refería irónica y sarcásticamente a las visiones meditativas de los monjes budistas y similares… “Si, claro, si te la pasas cinco horas mirándote el ombligo, claro que vas a empezar a ver lucecitas… ¡se llama falta de irrigación sanguínea!”. Para bien o para mal, tambien tenía otros profesores, los de Filosofía y de Epistemología, que nos daban un poco el contrapeso intelectual.
¿A qué viene todo esto? Pues a lo que se narra de Danny, el hijo de Jack, empezando en la cocina y continuando en la calle. No te digo más para que lo descubras por tu cuenta y me digas, si quieres, lo que te parece.
Al margen de esas experiencias tan extrañas, también me resultó soberbio el manejo que hace King de los conceptos infantiles de palabras que el pequeño no acaba de entender y que le bullen en la cabeza cuando sus padres discuten, esas que pone en MAYUSCULAS, ya aun cuando no se dicen, las que el niño descubre en la mente de su padre… Esto último me arrancó un escalofrío, la verdad.
No dejes de leerlo, dime que te va pareciendo.
Saludos.